Romance de Moralinda.

 


En los montes más espesos
que tiene la morería,
allí trasmina un arroyo
de agua pura y cristalina;
allí lavaba una mora,
tan hermosa como linda,
y la ropa qu'ella lava,
la tiend'en las alelía .
Ha pasado un caballero,
y estas palabras decía:
-Levántate, mora hermosa,
levántate, mora linda,
que v'a beber mi caballo
agua pura y cristalina.
-Yo no soy mora, señor,
que soy cristiana cautiva;
me cautivaron los moros
un día de Pascua florida.
-¿Te quieres venir conmigo
hacia los montes de Oliva?
-Y mi ropa, caballero,
¿dónde me la dejaría?
-La de lino y la de Holanda
en mi caballito iría,
y la de menos valor
al río la tiraría.
-Y mi honra, caballero,
¿dónde me la dejaría?
-Juro en la cruz de mi espada
que jamás te tocaría;
que yo tu honra no mancho
ni hasta llegar a la Oliva.
L'ha montado en su caballo
y hacia la Oliva caminan.
Han andado siete leguas,
la mora llora y suspira:
-¿Por qué lloras, mora hermosa?
¿Por qué lloras, mora linda?
-Lloro porqu'en estos montes
mi padre a cazar venía
con mi hermano don Alejo
y yo en su compañía.
-¡Válgame Dios de los cielos!
¡Virgen Sagrada María!
Yo pens'en traer mujer,
y traigo una hermana mía.
-Abra usté la puerta, madre,
ventanas y celosías,
que le traigo a usté la rosa
por quien llora noche y día.
La madre de qu'esto oyó,
al suelo cayó afligida.
¡Hija de mi corazón!
¡Hija de toda mi vida!
¡Que va para siete años
que t´he tenido perdida!
-No h´estado perdida, madre,
qu´estado en la morería,
en el jardín del amor,
jugando con otras niñas.


Texto recogido por B. Gil, Cancionero popular de Extremadura, Diputación Provincial de Badajoz, 1955 (reedición de 1998). El texto fue recogido en la localidad de Guareña.