Estando en la mía choza
estando en la mía cabaña
vide veir una loba
derechita a mi majada.
-Detente, loba, detente.
no seas desvergonzada,
que tengo siete cachorros
y una perra trujillana
y el perrito el de los hierros
que por los vientos volaba.
Una vuelta dio a la red
y no pudo sacar nada;
al dar otra media vuelta
sacó una cordera blanca.
-Aupa, mis siete cachorros
y la perra trujillana,
que si me l´agarráis bien,
la cena tenéis doblada;
y si no me l´agarráis
os daré con la cayada.
La corrieron siete leguas
Por una vega muy llana;
la corrieron otras siete
entre cerros y cañadas.
Al bajar a un arroyuelo
l´agarró la trujillana.
-Tómela usted su cordera
buena y sana como estaba.
-Yo no quiero la cordera,
que la tienes maltratada;
lo que quiero es el pellejo
para hacer una zamarra;
la carne para los perros,
los perros de mi majada;
el rabo, para abanicos,
para abanicar las damas;
las tripas pa los vilanos
que la tienen bien silbada;
los dientes para pendientes,
las orejas pa cucharas.
Texto recogido por B. Gil, Cancionero popular de Extremadura, Diputación
Provincial de Badajoz, 1955 (reedición de 1998). El texto fue recogido
en la localidad de Castilblanco.