Mañanita, mañanita,
mañana de San Simón,
cuando damas y galanes,
van a oír misa y sermón,
entre todas iba una
que de ellas es la flor:
lleva sayas sobre sayas
y jubón sobre jubón;
en sus manos blancas lleva
anillos de gran valor
que se los trajo su amante,
que se los trajo su amor,
que se los trajo su amante,
de la feria de Salor,
que le han costado cien duros
y una onza al por mayor.
A la entrada de la iglesia
agua bendita tomó;
y un poquito más alante
de rodillas se humilló.
Al sacristán en el coro,
el credo se le olvidó;
el que decía la misa,
no la pudo decir, no,
el que toca las campanas,
no las pudo tocar, no.
El monaguillo, de risa,
a la calle se salió,
al ver lo que había pasado
en la parroquia mayor.
Texto recogido por B. Gil, Cancionero popular de Extremadura, Diputación
Provincial de Badajoz, 1955 (reedición de 1998). El texto fue recogido
en la localidad de Arroyo de la Luz.