-Gerineldo, Gerineldo,
Gerineldito pulido,
quién te pudiera tener
tres horas a mi albedrío.
-Como soy criado vuestro,
señora os burláis conmigo.
-No me burlo, Gerineldo,
que de veras te lo digo.
-¿A qué hora podrá venir,
señora, a lo prometido?
-Entre las doce y la una,
cuando el rey esté dormido.
Entre las doce y la una,
para el palacio se ha ido,
y en la puerta de la infanta
ha dado un fuerte silbido.
-¿Quién ha sido el alevoso,
quién ha sido el atrevido
que me ronda mi palacio,
que me ronda mi castillo?
-Gerineldo soy, señora,
que vengo a lo prometido.
L´h´agarrado de la mano
y en la celda le ha metido,
dándose besos y abrazos
como mujer y marido.
El rey, que se lo sospecha,
P´al cuarto la infanta ha ido;
los ha cogido durmiendo
como mujer y marido;
y para que no lo negaran
la espada puso por testigo.
A lo frío de la espada
la infanta se ha estremecido.
-Levántate, Gerineldo,
que somos los dos cogidos,
que la espada de mi padre
entre los dos ha dormido;
vete por esos jardines
cortando rosas y lirios.
El rey, que lo estaba oyendo,
hacia el encuentro ha salido.
-¿Dónde vienes, Gerineldo,
tan triste y descolorido?
-Vengo por estos jardines
cortando rosas y lirios.
-No lo niegues, Gerineldo,
que con la infanta has dormido.
-Máteme usted, gran señor,
si delito he cometido.
-No te mato, Gerineldo,
que te crié desde niño;
os pondré en casa aparte
como mujer y marido.
-Tengo juramento hecho
con el Cristo de la Estrella:
que mujer que yo gozara
de no casarme con ella.
-Venid todos mis criados
con cuchillos y escopetas
a matar a Gerineldo,
que no quiere a la princesa.
Texto recogido por B. Gil, Cancionero popular de Extremadura, Diputación
Provincial de Badajoz, 1955 (reedición de 1998). El texto fue recogido
en la localidad de Herrera del Duque.