Romance del crimen de Don Benito.

 


En el pueblo Don Benito
han echado un gran borrón
entre don Carlos Paredes
y el hijo de Castejón.
En la calle de la Virgen,
adonde hace rincón,
estaba Tomás Alonso
cuando el sereno llegó.
El primero fue el sereno,
el que a la puerta tocó
pidiendo una poca de agua,
don Carlos se presentó.
Don Carlos se presentó
con cara de criminal,
qué sustito llevaría
Catalina Barrabás.
A los gritos de la madre
salía Inés María
y la dijo: “Enciérrate,
que te matan, hija mía;
pues ya me han matado a mí
estos fieros criminales,
no lo hubieran hecho así
si nos viviera tu padre.”
Al salir de misa de once,
Dos Carlos el criminal,
ha dao un beso a Inés María
y ella le dio una guantá.
-Inés María, te pese,
y mira si le pesó
que a las doce de la noche
a puñaladas murió.
A las doce de la noche
llegó el sereno a la puerta:
-Ábrame usted, Catalina,
siento mucho la molestia.
-¿Qué se le ofrece, sereno,
esta noche por aquí?
-Se me ofrece un vaso de agua
y la caja del bisturí.
-Enciérrate, Inés María,
entre cerrojo y aldaba;
ha entrado Carlos Paredes,
y la vida se me acaba.
-Entrégate, Inés María,
que tu madre ya murió;
el desaire que me has dado,
ahora te degüello yo.


...... ...... ...... ......


“Doy la mitad del caudal,
decía don Carlos Paredes,
por saber el criminal
que ha matado a estas mujeres”


...... ...... ...... ......


Fue un día a la Justicia
tan contento y tan gustoso.
Dijo: -Vengo a declarar
un crimen tan horroroso.
Y en seguida le preguntan
que quién son los criminales.
-Carlos Paredes y un viejo
y el sereno de la calle.


Texto recogido por B. Gil, Cancionero popular de Extremadura, Diputación Provincial de Badajoz, 1955 (reedición de 1998). El texto fue recogido en la localidad de Castilblanco.