Una semana en Miami, de
Miguel Murillo.
La obra aparece
publicada en 1.995 en al colección Escena y Presencia
del Departamento de Publicaciones de la Asociación de Autores
de Teatro.
Entre otros muchos
aspectos (la injusticia social, la miseria, el oportunismo...), en
esta obra se denuncia la desesperación en la que viven las
mujeres maltratadas por sus maridos.
La acción
se sitúa en un pequeño supermercado de barrio al que
acuden las amas de casa con sus frustraciones a cuestas. Una marca de
lejía sortea un viaje a Miami para conocer al cantante Julio
Iglesias y el premio recae sobre una "afortunada" clienta
de dicho supermercado.
S.G.M.
Entra en la tienda la
Marisegunda con una bolsa de la compra. Silenciosamente deambula
entre las estanterías llenando su bolsa con diversos
productos.
PICODEORO.- (Socarrón)
Hoy el Gobierno subió todo una barbaridad, doña
Marisegunda, no creo que le alcance con lo que lleva en el monedero.
AGUSTÍN.- (Brutal)
Ni con su pensión de viuda, doña Marisegunda, aquí
lo mejor es morirse y tener pagado el Ocaso.
PAJAS.- (Se acerca a la
mujer) ¿Por qué no eliges otro güisky? Es más
suave
Marisegunda,
siempre en silencio, deja la botella de güisky en su lugar y
sigue recorriendo el ultramarinos dejando ahora o vaciando la cesta
de la compra y colocando los productos en las estanterías, de
nuevo.
Agustín
la observa ahora desde la calculadora o caja donde está.
PICODEORO.- (A Marisegunda)
A las siete y media es el sorteo de lo de la lejía. Me han
dicho que lleva usted mandadas más de cien etiquetas. Igual la
eligen. No le iría mal una semana de descanso junto al mar, en
Miami hay una playa estupenda, me han dicho, y para sus colores
Marisegunda
ante la caja enseña su bolso vacío a Agustín que
teclea en la máquina a lo loco y como si de una suma
larguísima se tratara.
Agustín
tras un burlesco gesto de hacer que cobra, le da la aprobación
a Marisegunda para que pueda salir. Picodeoro, atento a la maniobra,
corre con un trozo de mortadela y un bocadillo de pan en las manos y
s elo introduce a Marisegunda en su bolso vacío.
La
mujer, sin hablar, sale de la tienda.
PICODEORO.- Entonces había
mucha hambre y también mucha caridad. El que se moría
es porque se tenía que morir. Ahí está, cuarenta
años paseando esa bolsa. Tenías que verla, a doña
Marisegunda, garbanzos de Zamora, bacalao, longanizas, café
sin achicoria.
Es mala la vejez y la
pobreza
esos son los tiempos, los tiempos canallas que corren
PAJAS.- Y ahora bebiendo
lejía
Porque digo yo que no hará otra cosa, tiene
la casa llena de gatos y perros medio podridos
y lejía.
Todo para ver si va a Miami. Mira que si le toca
¡pobre
Julio Iglesias!
AGUSTÍN.- A mí me
da un no sé qué
Se quedó viuda y ¡abajo
con todo! No consiente que la deje pasar sin tocar las teclas de la
caja
El otro día, coño, que vino hasta sin
bolso
me hizo repasar tres veces la cuenta porque decía
que me había equivocado
PICODEORO.-Los tiempos
los
tiempos canallas que corren.