La noche de los lirios, de José Antonio Zambrano.


SOBERANA TE VUELCAS


Soberana te vuelcas

al incendio.

Antecedida

al fuego,

tu visión se prolonga

casi doblada al himno consumado.


Vital por este siglo

acaricié tu sexo de albahaca,

latiendo entre mis dedos

un pájaro de olas.


Qué rastro por el cierzo

de los ríos.


Cautivé la quietud

y la supuse

lunar del estupor,

flor de dolor sonámbulo

asido a la lujuria de mi fondo.


La lluvia estaba triste,

la recuerdo,

jugaba a estar celosa de violines.