Pipirifauna, de José Antonio Ramírez Lozano.



CIEMPIÉS


Era tan listo el ciempiés
que nunca se tropezaba.


Torpe tan era el piescién
tropezaba que con él.







EL CARACOL Y LA ARDILLA


El caracol y la ardilla
en mitad del gran pinar
echándose carrerillas.


El caracol con su casa
tardará lo menos ciento
cuarenta y siete semanas.


Pero la ardi-
ya.







LA LECHUZA


La lechuza tiene mucha
ganita de estornudar.


Y se está quieta en la rama
del olivo, como un hito,
hasta que ya la le
hasta que ya la le
hasta que ya la le
¡chu!
za estornuda
y pone blanca de luna
la noche del olivar.
Otros poemas infantiles







GALLO


¡Ah gloria de la herrumbre, flor
de pararrayos, gallo
de veleta al que acechan
desde el arquillo ciego
mil diablos!.


¿Dónde
tu picaporte, el ojo
de cerradura, espuela
que te regaló don Diego
de Jerez?.
Ya sube
por el tejadillo don
Casimiro el deán, por ver si ahuyenta
de una vez con su hisopo esos diablos
chatarreros.







CARACOL


¿De que batalla fuiste
despojo, yelmo
de oruga, abolladura?.


Escalas el umbral del templo, anillo
de sus bóvedas, seminarista
ciego, espuma
mineral, y buscas
ser lectura en el pórtico, la rosa
de algún cantero.

Y sobre el mármol
que te desprecia, torpe
bisutería de la historia, sólo
la catedral es tuya.
tu piedra late.







MURCIÉLAGO


¡Ah don Cleofás, herética
chamuscadura. El cura
de San Gil no quiso
bautizarte!.
Tengo una oreja
gótica, el ojo
de un embudo para ti, bigotes
de orozuz y hasta bula
guardo.


Si te encuentra,
contigo hará el Santo Oficio tinta
china y orujo, pétalos
de paraguas.







GRILLO


Anda tras ti el deán, Narciso el chantre
te odia y el mastín del claustro
te tiene por oficio.
Élitro
de sus bóvedas, seminarista
copto al que un seise envidiara
la caoba del lujo, la vidriera
la caoba del lujo, la vidriera
de su voz.

Por más que
con la estola sacudan, hurguen
la noche de la piedra. Toda
la catedral es tuya.