Hojas
húmedas y verdes, de
Jesús Delgado Valhondo.
LA ESTACIÓN
La estación bajo un álamo
de cantos que reverdecen,
tiene tres niñas que esperan
que alguien de ayer se las lleve.
Arrastra un tren las miradas
de las tres hijas del jefe.
Álamo: pez en arcilla.
Pájaro, ¡ay! que se pierde.
La canariera amarilla
se torna de color verde.

PASEO
Por la carretera abajo,
empujados por la tarde,
el alcalde y su señora,
gorda y fría,
con cuatro niños delante.

DOLOR
Me está doliendo la primavera,
el verde del ciprés
y el reloj de pulsera.
Me está doliendo el tiempo
en las primeras canas de la cabeza.
Como una compañera
fuerte me aprieta del brazo
una cinta negra.

MEDITACIÓN
Un ciprés se saca punta
en el airecillo frío.
A las montañas lejanas
alguien da con difumino.
Cerca de mí un árbol seco
me está invitando al suicidio.

ÁRBOL NUEVO
Como ser asustado que se pierde
brota sencillo entre la parda tierra,
probando a pleno sol si es bueno el verde
para el paisaje duro de la sierra.
Piensa el lagarto (y al pensar se pierde)
donde la sombra sin nacer se encierra.
El árbol nuevo, alegre, el suelo muerde
y a la vida con ímpetu se aferra.
Ante el temor del daño, ¡qué andaderas
de niño le colocan! Él se agarra,
intenta dar un paso y todo en vano.
¡Está el campo tan cerca! si pudieras ...
Pero su raíz como una enorme garra
le sujeta en esfuerzo sobrehumano.

LA MANZANA
He mordido en la manzana
la lluvia fresca, mi cuerpo
y una fuerte mañana.
Tiene un sabor de un ayer
amargo, ácido y grana,
y tierno olor a mujer.
Suena como en el caracol
una conversación eterna,
una conversación ...
-Adán, toma ... Adán, prueba ...
¡Gózame! ¿No ves que soy fruta
madura, que soy Eva?
(Ahora puedo explicarme
por qué entre la ropa blanca
-tesoro de campo y aire-
has guardado una manzana
para perfumar tu carne).
Selección de Antonio Salguero Carvajal.