Huir, de Jesús Delgado Valhondo.



UNO



Es mi vida asomada
a oscura luz de nido,
existencia de huido,
azahar de la nada.


El recuerdo dormido
vuelve de madrugada
a la noche ganada
al dolor y al olvido.


Me busco y me confundo,
aurora de la infancia
de la que soy perdido:


en el mar de tu mundo
creciendo la distancia
busco lo que no he sido.







DOS



Formas del huir ...
J.R.J.


Una circunferencia
de sueños la jornada,
ropa sucia, apagada,
en rincón de dolencia.


Hizo estación celada,
manantial de ausencia,
ramas de somnolencia,
murmullo sin llegada.


Libre yo, vagabundo,
jardín de mi memoria
que silencio envolvía.


Crepúsculo. Me hundo.
No tengo escapatoria.
Sobre el alba llovía.







CINCO



"Me voy, me decía Luis Álvarez
Lencero, antes de morir".
Y se fue.
¿Dónde habrá ido?


Se perdió la partida
entre tanta alborada
porque no pasa nada
sino carne vivida.


¡Qué ternura ganada
entre gente perdida!
amor que se suicida
en sueño de escapada.


No sabes lo que escondes
ni, luego, lo que harás.
Tú mismo te respondes,


cuando triste te vas.
Nunca jamás ahondes.
Nunca es siempre jamás.







SEIS



Todavía es tarde para huir.
Luis Landero


Nunca sabré quién soy
perdido en no sé dónde
que siempre está de más.


El triste del convoy.
Si lo nombra responde
soy hombre nada más.


A cualquiera le doy
lo que tengo y ahonde
que poco encontrará.


Voy sin saber que voy
a un verso que me esconde
doloroso y detrás.







SIETE



A Jaime Naranjo.


La vida es una huida,
busca nada ganada,
corral, carne encelada,
secreto de la vida,


de la vida apagada,
de la vida encendida,
querida requerida
que si odiada es amada.


Hombre que solo soy
cuerpo de no sé dónde
olvidado y atrás.


Y como todos voy
a una luz que me esconde
para siempre jamás.







NUEVE



La huida victoriosa ...
José Bergamín


Huyo para librarme
de este largo cansancio.
Todos juntos, en mí mismo
vencidos, a mi lado.
"La huida victoriosa"
se consuela de encargo.
Luz primera del alba.
Olivar sin su campo.


Huyo de aquel que es ido.
No lo conozco bien.
Lo dejé suicidado
sin saber los porqués
en la encina del toro
un mañana de ayer.


Luz detrás de la vida
dime: ¿de mí qué fue?
Nadie contesta. Todos
dudan. Y yo también.







DIEZ



Huyo para esconderme.
Uso mortal bufanda
que me abriga del tiempo
frío de madrugada.
Huyo para perderme.
Dentro de la palabra
verso moraba el hombre.
Musical nota pálida.


Un aquel me desnuda,
el otro me suplanta.
Pero queda algo mío
que eternamente pasa
como el agua del río.
Uno más. No comprendo
en absoluto nada.







QUINCE



Me pongo en el breviario
escrito y acostado.
Mi vida ocupa el sitio
de pájaro enjaulado.
El viento sueña lejos,
escucho lo olvidado
que no entiendo, es beso
que se quedó sin labios.
Un nadie siempre es alguien
oscuramente raro.
Sin darme cuenta huyo
de no sé qué, de algo.
Palabras del espejo
reflejaban fracaso
de vida y flor desnuda
de un tal Jesús Delgado.







Y DIECISÉIS



Se está haciendo tarde.


Voy porque hay alguien
que me está esperando.
No sé quién es,
pero me está esperando.
¿Una interrogación?
No sé quién es,
pero me está esperando.
No sé quién es
ni lo que quiere,
pero me está esperando.
(¿En la ventana de la tarde?)


Sólo sé que me está esperando.
Y cuando llegue
me seguirá esperando.
Siempre me estará esperando.
Por eso voy,
porque me está esperando.




Selección de Antonio Salguero Carvajal.