Casi humanos, de Elías Moro.


MADRIGAL DE LOS TIGRES

Dame la línea negra de tu pecho de hembra,
la luz naranja de tu ternura salvaje.
Oculto bajo la fronda te acecho
con restos de carne entre las garras.

Cuando te encuentre tendremos
muchas camadas de cachorros.



TUCÁN

No más de tres o cuatro
aves, ciertos peces de colores
y algún exótico mamífero,
podrían competir en belleza
con su pico imposible y excesivo.



LUCIÉRNAGA

El animal de la luz fulge allí donde el polvo agosta
la claridad de la hierba, nace del silencio umbrío
que adormece las planicies y se multiplica triste
en una geografía de constelaciones a ras de suelo.

El animal de la luz es tibio dentro de mis ojos,
lento al final de su esplendor, oscuro y anodino
cuando mansamente se apaga al agua de la mañana.

Ah infeliz, insecto frío.



HALCÓN

Cayendo desde lo alto,
el más pequeño error supone
morir, quebrarse contra la piedra.

Es de admirar su arrojo.

 

 



JIRAFA

La poderosa altivez
de su estatura,
su enorme corazón
que eleva la sangre a cotas
jamás alcanzadas por ser alguno.

De pacífico talante,
podría matarte de una coz,
pero no contempla su espíritu
realizar una hazaña parecida.

Cincuenta vértebras sostienen
el cuello que sin suerte emulan
algunas mujeres africanas,
y su sombra en el ocaso
se extiende sobre los arbustos
como una mancha infinita.




FÁBULA DEL LORO

Una vez lo hubo logrado,
el loro calló para siempre.

 



CABRA

Yo soy el animal que te alimenta,
el que pace mansamente y espía
los desechos que te engordan,
y soy terca y poseo la astucia
necesaria para engañarte.

Mis pezuñas aman las crestas
y allí, desde las rocas,
te miro con desafío
proclamando independencia.

Voy a la muerte sin miedo
y antes de morir te dejo
mi orgullo en el corazón..

El tercero de mis estómagos
se llama, curiosamente, libro.