Me acuerdo, de
Elías Moro y Daniel Casado.
Me acuerdo de un personaje que era la encarnación del
pesimismo: un tipo alto y vulgar, con bolsas bajo los ojos y alopecia galopante,
que siempre andaba murmurando: ¿A que me quitan lo bailao?.

Me acuerdo de mi hermano despertándose de golpe en mitad de la noche.
Sus ojos, en la oscuridad, llenaban toda la habitación.
Yo sólo tenía ojos para sus ojos.

Me acuerdo de que cuando se inventaron el helicóptero, la bicicleta y
la fotografía, se llamaban, respectivamente, autogiro, velocípedo
y daguerrotipo.
No sé. A mí me parece que hemos salido perdiendo con el cambio.

Me acuerdo de que en mi calle todas las fachadas de cal tenían un zócalo
de colores: azul de Prusia, rojo de Burdeos, marrón de Siena.
Y de que entonces ni siquiera sabíamos que aquellos colores se llamasen
así.