De
la hermosura exterior de Nuestra Señora, de
Benito Arias Montano.
[
] Rubios son, como el oro
que en el crisol se acendra, sus cabellos;
en ellos mi tesoro
tengo, pues son tan bellos
que me tiene cautivo en uno dellos.
Y mucho más si deja
por el cuello, al desgaire, derramada
la dorada madeja,
cual suele la manada
de cabras de Galaad apacentada. [
]
Las mejillas hermosas,
cual nubes al oriente arreboladas,
más blancas son que rosas
de rojo matizadas:
cual colorados cascos de granadas.
Parecen una cinta
vuestros labios, ¡oh Virgen soberana!,
teñida en fina tinta
de carmesí o de grana,
de quien sabrosa miel destila y mana.
Parecen vuestros dientes,
más blancos que el marfil, a las manadas
que suben de las fuentes,
do fueron descargadas
del peso de la lana, y jabonadas.
Pues la voz sonorosa
que sale articulada de la boca,
tan dulce es y graciosa
que ablanda lo que toca:
diamante, o pedernal, o dura roca.
Tenéis una fontana
debajo de la lengua, tan sabrosa,
que miel y leche mana,
y así está tan melosa
que excede en dulcedumbre a toda cosa.
Pues la garganta pura,
sobre los tiernos hombros levantada,
parece, en la postura,
a la torre encumbrada,
con muro y contramuro edificada.
¿Qué diré de los pechos,
de leche milagrosa abastecidos?
Semejantes son hechos
a los recién nacidos
cabritos, entre lilios mantenidos;
más frescos son, y hermosos,
más blancos, que el jazmín y armiño fino;
más dulces y sabrosos
que el esmerado vino,
y que el ambrosía, que es manjar divino.
Y si alguno ha notado
que excedo en encumbrar vuestra hermosura,
señal es que ha quedado
tan corto de ventura
que no mereció ver vuestra figura.
Porque si éste alcanzara
a ver, aunque de lejos, vuestra alteza,
a voces pregonara,
absorto en tal belleza,
que echó su resto en vos naturaleza.
Pues, ¿qué diré, Señora,
de vuestro vientre puro? A vos me ofrezco.
Guiad mi lengua ahora,
que veis que ya enmudezco,
y en un vuelo tan alto desfallezco.
Un vaso me parece
de marfil primamente fabricado,
cuyo precio engrandece
de perlas ser sembrado,
y de finos safiros rodeado.
Parece un trigo hermoso
cercado de mil flores muy amenas,
fértil, dulce, oloroso,
con frescas azucenas
que alrededor le cercan como almenas. [
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