Juan Pueblo, de Luis Álvarez Lencero.




JUAN PUEBLO


¡Alto!, ¿quién vive?

Soy un loco que sueña-

¿Un loco sin atar? ¡La soga, pronto!

¡Que le ahorquen la lengua! ¡Vaya un tonto!:

Dice versos encima de una peña.


-Encima de una lagrima-.

¿Y se empeña

En contestar? ¡Silencio! ¡Yo no afronto

Las palabras de un loco, porque monto

En fuego de fusil! ¡El santo y seña!


-Yo digo libertad y patria y pido...-

¿Quéee?

- Oh, nada, es sólo un verso

ensangrentado-

Basta ya y al paredón con él. Alego


Que es el loco Juan Pueblo y que ha escupido

Mi brillante uniforme de soldado,

¡Y aquí no habla ni dios! Apunten, ¡¡¡fuégo!!!











JUAN HIERRO


Te amo y te familio, hierro mío,

Porque duro es tu pecho, como de hombre.

Te llaman hierro, pero no es tu nombre,

Sino pueblo, mejor, pueblo con brío.


A golpes te retuerce el cortafrío,

Te devora el martillo, y no es su nombre,

Sino verdugo que devora a un hombre

Que tiene el corazón dulce y bravío.


Ya no te llamo hierro: Sólo pena,

Sólo pueblo reseco y destripado,

Chatarra que soporta orín de perro.


Hombre que sufre al cuello una cadena.

Pueblo que escupe chispas, machacado,

Dulcísimo y metal, carne de hierro.











JUAN ASCO


Yo soy Juan Asco, señor,

El que mendiga un jornal,

Y quiero vivir en paz

Con mi tabaco y mi alcohol.

Le juro que mi sudor

No me da para comer.

Tengo hijos y mujer

Que se me van a morir,

Y me piden pan a mí,

Y el pan se lo come usted.


El yugo que me amarró

La muerte lo pudrirá,

Y pido la libertad

Que el látigo me negó.

Para todos sale el sol

Y me trata sin cuartel.

Perro soy, que a puntapiés

Se ceba su bota en mí,

Y cómo voy a reír

Cuando lo pueda morder.


No quiero decirle yo

Lo que me da que pensar

De ver su tripa engordar

Con lo que a mí me robó.

Yo soy un trabajador,

Y aunque me arranque la piel

No me arrodillo ante usted

Porque me deje vivir.

Si me mata su fusil

Este Juan muere de pie.











JUAN ODIO


A la 1 vino al mundo.

A las 2 se puso a andar.

A las 3 lloraba hambre

Y a las 4 pidió pan.

Con las 5 de sus manos

En 6 puertas fue a llamar,

Y en todas el Dios te ampare

Lo tuvo que conformar.

Sólo un perro perfumado

Lo mordió por caridad.

(Un 7 en su carne niña

que no cicatrizará...)

cuando a las 8 volvía

del dulce pordiosear

besó a los hombres de este

paraíso terrenal.

Y a las 9 blasfemaba,

(Ya aprendió lo que es odiar),

Masticando las migajas

Del banquete de la paz.

Y eran las 10 de la vida,

Las 10 de la santidad,

Las 10 de los padrenuestros

Las 10 del vino y del pan,

Las 10 del hambre de un niño

Que se tuvo que matar.

Eran las 10 de los hombres,

Nada más.











EL GALLO


¡Y que no le parta un rayo

La cresta por la mitad

A este cuervo de corral

Santurrón y papagayo!

Maldito sea este gallo

Dictador del gallinero,

Que con pico carnicero

Mata a la gallinería,

Y nadie por miedo pía

Bajo sus patas de acero.


Ya no deja un huevo sano

Este gallito cabrón.

Qué vida se da el señor

Repleto el buche de grano.

Quiquiriquí de tirano

De este rey de la esterquera

Que arrastra su borrachera

Presumiendo de espolones

Porque bebe a borbotones

Tanta sangre gallinera.