Sobre la piel de una lágrima, de Luis Álvarez Lencero.




JUNTO AL PECHO DE UNA ROSA

He llorado en el cáliz de una estrella

Cuando apenas la tórtola y el trigo

Me llamaban hermano.

Ya tengo el corazón alto conmigo

Y en el diente amarillo del verano

Me huele a pan el alma, buen amigo.


Me bordaron el hombro las tormentas

Y en mi mano de yerba dolorida

La oveja se acostaba.

Todo el campo lloró con mi crecida

Y en el yunque del sol se despeinaba

Mi bandera de sangre decidida.


Cultivaron mis ojos las cigüeñas.

Me pusieron almohadas de ampolas.

Mi amigo fue el arado.

Tuve hambre de Dios y de las olas

Y cuidé del molino y del ganado.

Mansamente besaba las corolas.


Y crecí por el monte y con las águilas

Diente a diente en la alcoba del jabato,

Mi voz al mediodía

Sin ropa, sin puñal y sin zapato,

Desnudo como el aire en la bravía

Verdura del cabello de un regato.


Ya nadie me detiene a dentellada.

Llevo una rosa azul y una colmena.

La noche tiene olor de puñalada

Y el humo de la pena

Galopa con la pólvora quemada

Y un pétalo de luna llora y sueña.




AMANECER


Los gallos de las estrellas

Despertaron a mi carro.

Todavía un aire negro

Ladraba por los tejados.


Me levanté sonriendo

Con el reloj de los pájaros,

Y me asomé a la ventana

Con los ojos entornados.


Mi mula asustaba moscas

Con el péndulo del rabo.

Yo le puse el aparejo

Para engancharla a mi carro.


Olía a cigarra muerta

Sobre la nuca del campo.

Ya el alba encendía su lumbre

Detrás del monte apagado.


En el pajar las gallinas

-Por el fantasma de un gato-,

Se dieron al cacareo

Como si fuera el diablo.


Por fin

Corté el polvo del camino

Con las ruedas de mi carro.

Los trigos se despeinaban

Como crines de caballo.


A lo lejos

De lágrimas encarnadas

Se doblaron los tejados.


Y el sol

Me llamaba, me llamaba

Con la lengua de su látigo.




ARANDO


Os digo

Que soy un lobo de pan

En las olas del barbecho.

Mi yunta besa en el surco

La alondras y el estiércol.


Una culebra de sol

Muerde el polvo de mi cuello,

Y va cortando la tierra

Mi bisturí de labriego.


La simiente roja late.

Mi cantar áspero y recio

Lo machacan las cigüeñas

Sobre la torre del pueblo.


Y la tierra embarazada

Bebe mi sudor moreno.





EL AJUSTICIADO


Esta pena que tengo campesina,

Que mata como un lobo mi costado,

Que me sigue y persigue a todo lado

Y me duele más hondo que una encina.


Esta pena que el alma me asesina,

Que yo sudo con grito desgarrado

Y nadie quiere oír al angustiado

Que llora ya con lágrima cansina.


Esto que tengo y llamo por su nombre,

Pena de cárcel fría en que me encuentro

Royéndome la estrella de mi suerte.


Pena para llorar, pena de hombre,

Perro de perro, oscura, sangre adentro,

Pana de ruiseñor, pena de muerte.