Siquiera
este refugio, de Ángel
Campos Pámpano.
SIQUIERA ESTE REFUGIO
I
CONSTRUIDA LA CASA, qué queda sino aguardar ante
su puerta un efecto de luz, una voz que desde dentro te llame y cubra, como
un presentimiento, la honda distancia que separa tu nombre de otros nombres.
La casa sola,
geometría del aire, describe la razón de la escritura,
la herida intacta del silencio.

IBIS
(F.P.)
Tú siempre
con lo tuyo, es manía
de ser todo de
todas las maneras.

II
EL CUERPO SE
ACOMODA a la secreta lascivia de las cosas, a su pobreza más
íntima. Su morada es lugar de nacimiento, fulgor del día,
voz inicial que se entreabre al sol de la mañana. La casa fue
siempre el encuentro de la tierra y el agua, un fruto que germina con
la luz y como el árbol se yergue vertical, insobornable.

NOMBRADÍA
(J.R.J.)
Anterior al oficio
del que escribe,
Las cosas no existían.

III
EL SECRETO DEL AIRE se cifra en la cal enlucida del muro.
Piedra sobre piedra, en el muro reconoces la luz del día, el agua de
la lluvia, la sombra vertical de los veranos. Tu nombre, escrito desde hace
años sobre el muro, se agrieta por momentos y tiende a desaparecer. Deletreo
no obstante el sosegado aliento de sus sílabas que apenas si pueden ser
leídas y pienso razón de tu memoria- cómo colmar
este paisaje que en lo blanco se cumple, con qué crear de nuevo la vida
que le falta...
Un pájaro
humilde y silencioso anida más arriba, bajo el alero.

MECÁNICA CELESTE
(J.G.)
Confiesas tu pasión por esos signos
que niegan la
tristeza.

IV
HOY, HABITADA LA
CASA, descubres el asombro que la mantiene firme, en pie. Y aunque no
lo recuerdes, unos ojos dormidos ocupan sus salas, unos ojos dormidos
en mitad de la noche como la huella imprecisa de la luz de un
relámpago, como un gesto fiel que sólo sabe de ti por
su silencio y que reclama una nueva lectura o que quizás tan
sólo espera ser escrito para ser de otro modo finalmente.

(J.L.L.)
Tampoco sé
yo cómo decirlo,
si el infierno ha de ser un epigrama.

V
EL ESPEJO PROLONGA el enigma inicial de la mirada. La
figura reconoce la soledad del que llega, de quien busca adentro una coartada
para seguir, de quien sabe que el espejo no es sino la imagen de otra imagen,
un espacio irreal, confuso, como la propia vida.
Su sombra adopta entonces la hechura de otra sombra.

MANCHA TAMBIÉN NOMBRADA
(J-M. U.)
El agua escrita
con colores blandos
y en papel, la lluvia.

VI
HAY UN CAMINO fugaz en cada página, una palabra
inaugural, un acorde medido, casi inaudible, que subraya el ritmo de los días
y se adentra en ti y te sostiene. Y hay otras palabras escribió
Cesariny- que nos suben ilegibles a la boca, palabras imposibles de escribir,
palabras maternales, soledad deshecha.

LA MUSA IRrEGULAR
(F.A.P.)
El mar te presta a
veces
su voz para que
llames.

VII
CONCEDEDME SIQUIERA este refugio, este lugar al sol donde escribir sin culpa, libremente, donde cada palabra sea un acto de amor que se hace piedra, flor del sueño, sed de nubes. Siquiera este refugio, esta orilla secreta, donde todo es más fácil.