Basilio
Sánchez
Cáceres, 1958
Basilio Sánchez estudió Medicina
en la
Universidad de Extremadura y trabaja en Cáceres como
médico en el hospital San Pedro de Alcántara. No tiene
prisa por publicar sus poemas, su elaboración lenta y minuciosa
se ha ido publicando en escasos libros y algunos poemas difundidos en
revistas literarias como El Urogallo, Residencia, Gálibo,
etc.
Con su primer
libro obtuvo un accésit al Premio Adonais en 1993. Ya en este
poemario aparecen la naturaleza, los símbolos y la intimidad
como elementos principales de su poesía. Elementos que va
modificando en los siguientes libros en un esfuerzo de trascender el
ámbito de la propia intimidad para situarse en medio de las
preocupaciones de una colectividad de la que se siente
partícipe,
aunque paradójicamente en soledad.
Hasta diez años después no aparece el segundo libro, Los bosques interiores, un viaje hacia esos bosques, que suponen un territorio mágico y sereno, construido a partir de los lugares vividos. El agua sirve en este caso como reconciliadora de contrarios (la fuga y la memoria). El tiempo aparece como un recinto interior, lento.
Basilio Sánchez alterna los metros largos con los breves, aunque se siente mejor con los primeros. El estilo se ha ido enriqueciendo a lo largo de los años, el dominio de la palabra y el ritmo alcanza su madurez en La mirada apacible, en 1996. Ya Antonio Colinas nos advierte en el prólogo el objetivo de la palabra poética de B. Sánchez: para metamorfosear la realidad y, al hacerlo, enriquecerla o desentrañarla. En este sentido se retoma el valor etimológico de poesía – poiesis – creación. Es en este tercer poemario donde vemos la evolución del poeta hacia una mirada colectiva de los sentimientos, el tiempo, la naturaleza, el destino común se convierten en temas principales, superando el triángulo léxico del poemario anterior (hombre, naturaleza, tiempo). Los temas son los frecuentes en poesía, destacando la soledad, como un sentimiento común a muchos hombres. El lirismo y la suavidad de los poemas de B. Sánchez se aderezan con un estilo personal, el yo poético se aleja tópicos acostumbrados.
Al final de la tarde aparece en 1998.
Vuelta al paso del tiempo, a la luz del atardecer que anuncia la noche (Sólo
queda la noche dice un verso), el silencio (¿la muerte?)
Nuevamente la memoria:
Todo lo que ahora abarca la mirada,
la memoria,
los momentos perdidos,
todo aquello
que ignoré de la vida,
que apenas reconozco,
bajo su lentitud, en este hueco
que conforman mis manos.
Así comienza el libro, versos
programáticos que anuncian el resto del poemario. Palabras como lentitud,
leve, pausada, paciencia, lentamente, despacio conforman una
profunda reflexión sobre el momento vital del poeta, que ve
cómo se ha ido levantando un pasado a sus espaldas del que
empieza a ser consciente. Si el primer libro se titula A este lado
del alba, éste si sitúa al final del día,
reflejo del recorrido del poeta, de largo recorrido todavía por
delante, esperamos.
Quizá
sea el libro más íntimo y especial del poeta, si los
anteriores eran de estilo sencillo, en éste la sencillez es un
proceso de depuración lingüística y sentimental,
sin renunciar a los antiguos elementos los reelabora, los devuelve en
imágenes tan elaboradas como esta: camino entre los
árboles
de los libros sagrados donde aparecen esos árboles que
nunca ha abandonado el poeta, o cuando nos remite a símbolos
ya desarrollados en los libros anteriores Para reconocerme me he
inclinado despacio sobre el agua, sobre el pequeño
círculo
de mis fidelidades, el agua familiar. Esa contemplación
sobre el agua se convierte en una constante en el libro,
contemplación de la vida, reflexión y expresión
lingüística es el libro.
El último libro de B. Sánchez que ha visto la luz ha sido El cielo de las cosas, en el año 2000. Se trata de un conjunto de poemas en prosa en los que reflexiona sobre sus sentimientos, partiendo, como siempre de una experiencia real. En este caso la poesía se llena también de reflexiones, buscando a veces un tono conceptista, en un intento de situar la experiencia en el lugar exacto, la memoria, la existencia del hombre, de cualquier hombre. Porque no ha abandonado B. Sánchez la mirada común, la pertenencia al mundo y a una sociedad en la que todos los hombres compartimos los mismos deseos, recuerdos y preocupaciones. Y ahí se sitúa él, en medio de la humanidad, y de ahí parte su poesía, del anhelo de compartir con el lector las reflexiones.
F.J.J.B.
Bibliografía
A este lado del alba. Adonais,
Madrid, 1984. Accésit Premio Adonais 1993.
Los bosques
interiores. Col. Alcazaba, Badajoz, 1993
La mirada
apacible. Pre-Textos, Valencia, 1996. Accésit
Jaime Gil de Biedma 1995.
Al final de
la tarde. Calambur, Madrid, 1998.
El cielo de las cosas. Editora
Regional de Extremadura, Mérida, 2000.
Para guardar el sueño. Visor,
Madrid, 2003.