Rufino
delgado Fernández
Coria, 1897-Cáceres, 1991
Todo lo que es luminoso en Chamizo,
aquello que se apunta como causa de desazón en Gabriel
y Galán, lo que Reyes Huertas cree que
se puede añorar con sentido, se reduce a oscuridad y sufrimiento en el
libro que agota el ciclo poético del regionalismo extremeño, y
que es obra de Rufino Delgado Fernández.
Nacido en Coria en
1897, si bien durante su larga vida publicó títulos
como el libro de aforismos Breviario sentimental, en 1964, o
Versos de ayer y de hoy en 1976, será recordado por
una obra publicada en 1925: Trofeos de raza,
libro de poemas en la reelaboración literaria de lo que se
llamó habla extremeña.
Se trata de un texto escrito en Madrid durante los primeros años veinte, inmerso el autor en la nostalgia de su tierra extremeña y en la lectura de la esa misma nostalgia en los fundadores del regionalismo extremeño:
Se acabó toditu, porque ya no hay naide
que escribilos sepa los sentiris estos:
y por esu todu se vistió de lutu
dende el tristi día que murió el maestro.
Para la fiesta..., Trofeos de Raza, p. 45
Trofeos es un tributo a esa raza inventada, y al mundo rural negado, paraíso perdido que ha expulsado a su raza: la orfandad, la ceguera, el dolor, el sufrimiento, que eran los temas repetidos de sus maestros literarios, ya no se justifican, ya no tienen como causa el abandono de las costumbres tradicionales, sino que pasan a formar parte del paisaje añorado:
No puedu más, me ajogan estas cosas;
¿pa qué quieru avival la lumbre ésta
si él no ha de venil a calentalsi
con la maera que cortó en la sierra?
No ha de venil como los tiempos antis
riyéndusi al entral por esa puerta
y jorgulloso de tenel los trigos
sin el cachu de yerba.
Amor eterno.Trofeos de Raza, p. 67
Rufino Delgado es el epígono por excelencia, es
decir, el discípulo que continúa y agota los temas y el estilo;
no hay asunto que no haya sido tratado antes por alguno de sus autores admirados,
en especial por Gabriel y Galán, al que rinde
tributo en verso. Pero su intervención lo multiplica,
lo extrema: nunca fue una derrota tan evidente el objetivo de la literatura
regionalista extremeña:
Al salil del cuarto de tu probe madre,
la ije me dijera
comu la encontraba,
y él, jadiendo muecas,
me dijo: "No sirvi, la vida
es como joguera
que el tiempo la va consumiendo
hasta que en ceniza güelvi toa la leña."
La herencia. Trofeos de Raza p. 53
L.S.D.