Pedro de Lorenzo

Casas de don Antonio, 1917


Pedro de LorenzoLa figura de Pedro de Lorenzo ha sufrido durante las últimas décadas -años 50 y 60-, el injusto desdén que afectó e estilistas como Juan Ramón o Guillén en poesía, o a Miró en prosa. Predomina por estas fechas una concepción de la literatura como herramienta de transformación social, de oposición política, desempeñando una labor de testimonio y denuncia que en sociedades democráticas suele realizar la prensa. La obra, comprometida con los problemas de su tiempo, está más atenta a los contenidos y a los "mensajes", a su poder de concienciación, a su -dudosa- eficacia política. Resulta comprensible que fueran preteridos escritores que hicieron del lenguaje su mayor preocupación literaria, actitud estética que resulta más cercana a nuestra sensibilidad actual.

Con alguna incursión en la prosa poética (Tu dulce cuerpo pensado, 1947), Pedro de Lorenzo es autor de una extensa obra narrativa y ensayística. Como Juan Ramón en poesía, puede simbolizar al escritor vocacional entregado a su Obra, una obra concebida como proyecto global ("redonda y una"), largamente planeada, estructurada en bloques o familias en donde encajarán incluso relatos aún no escritos (obsérvese la perfecta simetría de su producción, recogida en la bilbiografía: siete obras en cada apartado).

Creada a contracorriente de las sucesivas modas que aquejan a la narrativa de posguerra, la trayectoria de Pedro de Lorenzo muestra, vista desde hoy, una senda original y personalísima que incorpora innovaciones técnicas y estilísticas propias de décadas posteriores. Preterida o ignorada su labor durante los años cincuenta por creadores y críticos que le reprochan su falta de atención a la realidad objetiva, al testimonio social directo, la obra laurentina se adelanta en muchos aspectos a su tiempo. En su trayectoria pueden rastrearse innovaciones que traen al panorama literario la novela hispanoamericana, el "noveau roman" y la narrativa de la "Generación perdida" (en especial Faulkner) y que tanto influirán en la novela española de los años 60 y 70.

Nada sumiso a la distinción tradicional de géneros literarios, Pedro de Lorenzo concibe la novela como una estructura ante todo formal en que priman la expresión, el discurso, los significantes. El argumento, la historia, incluso los personajes se atenúan en una bruma marcadamente moderna (que reaparecerá en narradores como Juan Benet). Frente a la transitada narración lineal del Realismo, el escritor traza obras de una arquitectura intrincada, laberíntica, de un extraordinario esfuerzo técnico (esfuerzo que también exige del lector).

Con un notable retraso, Pedro de Lorenzo, que diera a la estampa sus Obras Completas en la Editora Nacional entre 1974 y 1977 (diecinueve títulos), ha visto publicadas en la región algunas obras suyas, en reediciones o en primeras ediciones (Diario de la mañana, Universitas, 1983; Fortuna de los reveses, 1984; Extremadura, la fantasía heroica, Editora Regional, 1995; El hombre de La Quintana, RAEX, 1996; Redoble para Extremadura, RAEX y Los cuadernos de un joven creador, Beturia, ambas de 1997 y La quinta soledad, UBEX, 1999), títulos a los que viene a sumarse su última novela, cuiadosamente impresa por la ERE, Ahora, ¡A otra cosa!, subtitulada Borrador para una novela en tres tiempos, que, en contra del sentido del título (una premonición lamentablemente cumplida) y adosada a una cita inicial de El adolescente, de Dostoievski ("No hago más que repetir: ¡A otra cosa, a otra cosa!, pero... sigo escribiendo de mí mismo") transita una vez más por la biografía personal y las circunstancias ingobernables que, de modo obligado, la modelaron y la condicionaron. ¿Por qué un merodeador constante de su propio pasado entrega esta nueva narración? Porque nota su ausencia, porque la echa en falta en ese universo literario, siempre incompleto, que está erigiendo, pues con términos más precisos y académicos de Lázaro Carreter, aplicados a la creación lírica, todo texto nuevo "puede considerarse como signo de un sistema semiótico, que es la obra total del poeta. Durante toda su vida de escritor, ha ido creando ese sistema, y podemos contar cada nuevo texto como un elemento necesario para la construcción, siempre inacabada, del sistema total".

Perteneciente al bloque de "Ultimidades" (con títulos que, como el epígrafe genérico, subrayan la condición de cierre de una trayectoria: Despedida por extremeñas, Toque de queda), Ahora, ¡A otra cosa! se propone recuperar, mediante el ejercicio de la memoria, un tramo de su vida inmediatamente posterior al de su novela precedente (Cosas de la niña de las pecas, el niño y el Puente Viejo; de hecho a esta historia de amor infantil le sigue, en la obra que reseñamos, el relato de un amor adolescente con un primer capítulo titulado, como engarce entre ambas, "Cambio de pareja"), un tramo, decíamos, correspondiente a la juventud del autor vivida en el periodo más convulso del siglo, en concreto entre los 15 (1932) y los 32 años (1948) de la vida del autor, pero, además de trazar un itinerario individual la obra se presenta asimismo como el testimonio de una juventud ilusionada (primer tiempo: República), bajo el temporal (intervalo: guerra civil) y a la intemperie (último tiempo: años de posguerra). En esta evocación, la novela incorpora numerosos aspectos de interés que tienen que ver, en un caso, con la trayectoria vital del escritor, como la narración precisa de su prematuro ingreso en el Partido Radical en el que no llegó a militar (por falta de edad), ni siquiera en su Juventud (sin organización en Cáceres), pero que le provocaría toda una serie de detenciones, destinos forzados y retenciones durante la guerra, con un proceso de depuración al final de la contienda (por si fuera poco, había firmado el Manifiesto del Frente Popular: fue condenado a dos años de suspensión, inhabilitado para cargos directivos... para un Magisterio que, por estas razones, no terminó), que, sin embargo, no le cerraría las puertas, tras el episodio de La quinta soledad, de las publicaciones institucionales y oficialistas.

De otro lado, la novela recoge testimonios de "época", conocidos unos (pero relatados siempre desde una perspectiva individual: la muerte de Villalón, de José de Ciria y Escalante..., la no beligerancia en la segunda guerra mundial, la división azul), menos conocidos otros pues se recoge, en realidad, su eco en las provincias (el "Anda jaleo, jaleo..." premonitorio del enfrentamiento, el lorquiano "Los cuatro muleros", , el If de Kipling como credo poético de la juventud falangista, paseos y mareos...), con un acusado interés por reflejar los ambientes literarios tanto nacional ("Juventud Creadora" y Garcilaso) como del Cáceres provinciano, "Tristón del tedio", por donde transitan compañeros (y algún enemigo) de letras, por lo que la novela también constituye un documento singular para el conocimiento de la intrahistoria del grupo cacereño en este periodo oscuro (la revista Cristal, y la nonata Forma, Eugenio Frutos, Leocadio Mejías, Antonio Hernández Gil...)

De la lectura de esta novela salimos con la impresión de haber asistido a un nuevo ejercicio de empeño vocacional, de tenacidad ejemplar por "ser" en entornos hostiles, incluso a nivel formal (gran parte de su trayectoria se ha desarrollado paralela en el tiempo, y ajena, a las sucesivas modas que la posguerra impuso, como "cánones" excluyentes de lectores y crítica), de un espíritu independiente, vitalista y lúcido, que ahora que ha desaparecido podemos confirmar, ha logrado con creces todos sus propósitos de "joven creador".

M.S.V.



BIBLIOGRAFÍA

I. Libros de la vocación.



La quinta soledad. Madrid, Garcilaso, 1943 (Edición de bibliófilos, Badajoz, 1999) 

...Y al oeste, Portugal. Madrid, 1946 (Madrid, Cultura Hispánica, 1975). 

Tu dulce cuerpo pensado. Madrid, 1947 (Barcelona, Plaza yJanés, 1979). 

La sal perdida. Madrid, 1947 (Madrid, Sala Ed., 1975). 

Guía de forasteros. Madrid, Doncel, 1974 (primera versión,  Tierras de España, 1953) 

Fantasía en la plazuela. Barcelona, 1953 (Madrid, Prensa Española, 1979). 

Los cuadernos de un joven creador. Madrid, 1971 (Cáceres, Beturia, 1997). 



II. Los descontentos.



Una conciencia de alquiler. Madrid, 1952 (Madrid, Prensa Española, 1976). 

Cuatro de familia. Barcelona, Planeta, 1956 (Madrid, Prensa Española, 1976). 

Los álamos de Alonso Mora. Madrid, Prensa Española, 1970 (Madrid, Libros para amigos, 1996). 

Gran Café. Barcelona, Planeta, 1974 (Barcelona, Planeta, 1981). 

La soledad en armas. Barcelona, Plaza y Janés, 1980. 

Episodios de la era del tiburón. Barcelona, Plaza y Janés, 1982. 

El hombre de la Quintana. Madrid, 1978 (Real Academia de Extremadura, 1996). 



III. La tierra y los muertos.



Extremadura, la fantasía heroica. Madrid, 1961 (Mérida, Editora Regional, 1995) 

Fray Luis de León (ensayo). Madrid, 1964 (Madrid, Libro de bolsillo, 1970). 

Viajes de los ríos de España (ensayo). Madrid, 1968 (Barcelona, Plaza y Janés, 1981). 

Capítulos de la insistencia, (ensayo). Madrid, Sala Editorial, 1975. 

Guía de exiliados. Madrid, Dehon, 1986. 

Relicario de Cuenca. Cuenca, Creación literaria, 1989. 

Señal de Italia. Madrid, Escritores y Artistas, 1988. 



IV. Los adioses.



Elogio de la retórica, (ensayo). Madrid, Ed. Nacional, 1974. 

La medalla de papel, (memorias literarias). Barcelona, Plaza y Janés, 1970. 

El libro del político, (ensayo). Madrid, Ed. Sala, 1973. 

Letra para un pasionario. Madrid, Sala Editorial, 1976 

Diario de la mañana. Badajoz, Universitas, 1983. 

Fortuna de los reveses. Badajoz, Capela, 1984. 

Círculo de la amistad. Madrid, Escritores y Artistas, 1987 .



V. Ultimidades.



Despedida por extremeñas. Madrid, Escritores y Artistas, 1992. 

Toque de queda. Madrid, Aguirre, 1994 .

Redoble para Extremadura. Real Academia de Extremadura, 1997. 

Siete alardes al asedio de Extremadura. Madrid, Escritores y Artistas, 1997. 

Cosas de la Niña de las pecas, el Niño y el Puente Viejo. Madrid, Aguirre, 1999. 

Ahora, ¡a otra cosa! Mérida, Editora Regional, 2000. 

Libro de gracias. Madrid, Aguirre, 2000.