Miguel
Murillo.
Badajoz,
1953.
Nace
en Badajoz en 1.953 y, tras estudiar la carrera de Magisterio en su ciudad natal,
ejerce como maestro en Alconchel (Badajoz). Más tarde sería destinado
a Tenerife y allí colaboraría con los grupos canarios de teatro
"Afur" y "Tibicena", entre otros. Por esta época
escribe sus primeras obras; éstas tardarían aún algún
tiempo en verse representadas. De Canarias regresa nuevamente a Badajoz, ciudad
en la que sigue residiendo. En la actualidad dirige el Consorcio del Teatro
López de Ayala, de Badajoz.
Su actividad
dramática se remonta a los primeros años de la década
de los setenta, en los que toma contacto con los grupos de teatro
independiente que comienzan entonces a surgir en Extremadura y
colabora con el "Pequeño Teatro" del recién
creado Centro Dramático de Badajoz; sería con la
Compañía "Torres Naharro" con la que, más
tarde, representa buena parte de su producción.
En
1.972 su obra Arlequín y el corazón perdido fue galardonada
en el Certamen Provincial de Teatro Infantil. Aparte de éste, Murillo
cuenta con varios premios; de modo que se daría a conocer por los premios
teatrales que tiempos atrás convocara la Diputación de Badajoz
(Nos referimos al "Diego Sánchez", de ámbito nacional,
y el "Torres Naharro", restringido a autores extremeños). Así,
se le concedió este último en 1.980 por su obra El reclinatorio
y el 1.982 por Columbella. Ese mismo año su obra Retablo
quedaría finalista del "Diego Sánchez". En 1.985 su
obra Las maestras obtendría el Premio
Constitución de Teatro de la Junta de Extremadura y en 1.987 Perfume
de Mimosas quedaría finalista de este último premio. Recientemente
ha obtenido el Premio Lope de Vega 2002 por su obra Armengol.
En El
reclinatorio se hace un recorrido por la historia negra de
nuestro país, llena de militarismo y represión.
Vertiente crítica que se repetirá en otras obras suyas:
Custodia y los gatos, Dogma de fe y El aparato.
También a esta época de los primeros años de los
80 pertenecería su obra Golfus de Emérita Augusta,
representada con gran éxito en el Festival de Teatro Clásico
de Mérida.
En
Columbella y Retablo se aprecia que su teatro ha abandonado los
estereotipos temáticos de la época anterior, profundizando más
en la caracterización de los personajes. Buena prueba de ello será
su obra Las Maestras. Esta obra es una metáfora
que representa la lucha entre la innovación y el conservadurismo inmovilista.
Las Maestras posee un marcado tono de denuncia,
sirviéndose de planteamientos tremendamente realistas.
En Perfume de
mimosas vuelve a plantearse la lucha por la libertad individual
contra unos comportamientos sociales muy conservadores. Víctor,
joven homosexual al que su padre expulsó de casa, vuelve tras
la muerte de éste y allí se encuentra con su pasado.
Esta obra estará estrechamente relacionada con otras como
Una semana en Miami, Un hecho
aislado y El pájaro de plata, en esta última
se repiten personajes y situaciones que ya aparecieron en Perfume
de mimosas.
Una
semana en Miami supone una reflexión sobre la
frustración de las amas de casa. La acción se sitúa
en un supermercado de barrio, por el que una poblada galería
de personajes condenados al fracaso pasean sus miserias económicas
y morales. Una marca de lejía sortea un viaje a Miami y el
premio recae sobre una "afortunada" clienta de dicho
supermercado.
El mundo de la
marginación y del desarraigo será uno de los temas
fundamentales de sus dos obras siguientes: Si viniera de la Niebla
y Sudaca, esta última
subtitulada No hace falta que llores por mí, Argentina.
En ella apenas hay sitio para el diálogo y, así, el
angustiado monólogo de Rolando, maestro de escuela argentino
exiliado en nuestro país tras el golpe militar, llena
prácticamente toda la obra. En ella, Murillo pretende abrirnos
los ojos ante la creciente xenofobia de una sociedad cada vez más
insolidaria.
La
producción de Murillo testimonia el interés y la preocupación
que dicho autor siente hacia su región. Así, en Alborá
pretende escenificar la historia de Extremadura, en El retablo de Maese Rodrigo
de Plasencia vuelve a estar presente la temática extremeña,
con la leyenda de La serrana de la Vera como trasfondo, y no hemos de
olvidarnos de su obra Mirando al mar; en las tres obras que la constituyen
(la de Murillo es la que le da título al conjunto) se reflexiona sobre
los cambios producidos en la sociedad extremeña desde los años
veinte hasta la década de los noventa.
Otros títulos de su producción son Carrusel
de Melodías, Pícaros Cómicos, Requiem aeternam
Dona, Contactos y Carolina Coronado, en la que se pone sobre
el escenario un tema regional: la vida de la escritora romántica de Almendralejo.
Entre su producción más reciente hay que destacar la Trilogía
de Sarajevo y Armengol, pieza que ha merecido en el año
2002 el prestigioso premio Lope de Vega.
S.G.M.
BIBLIOGRAFÍA
Custodia y teatro, dogma de fé. Badajoz, Diputación Provincial
de Badajoz. Departamento de Publicaciones, 1984.
Retablo.
Mérida, Editora
Regional de Extremadura, 1985.
El Reclinatorio y
Columbella Revista Pipirijaina. Número
especial dedicado a Extremadura. Madrid-1989.
Perfume
de mimosas. Badajoz,
Ayuntamiento de Badajoz. Concejalía de Cultura, 1990.
Las
Maestras. Mérida,
Editora Regional de Extremadura, 1991.
Una
semana en Miami. Madrid,
Asociación de Autores de Teatro, 1995.
Sudaca.
Departamento de publicaciones de la Diputación de Badajoz.
Colección Teatro. Badajoz-1995.
Perfume
de la memoria. Murcia,
Universidad de Murcia, Servicio de Publicaciones, 2002.