Justo Vila
Helechal, 1954
Junto a su labor como escritor, Justo Vila ha desarrollado una intensa labor como historiador que se ha materializado en un conjunto de obras, centradas preferentemente en el estallido de la guerra civil y en las consecuencias de ésta en Extremadura. Su especialización en este periodo (sobre todo en lo que se refiere a los movimientos guerrilleros antifranquistas) le ha llevado a colaborar en producciones audiovisuales, como la película Silencio roto, de Montxo Armendáriz, el documental del mismo sobre la guerrilla antifranquista, y cuatro documentales sobre los años de la república, la guerra y el primer franquismo.
En sus novelas, frente al reflejo del presente, Justo Vila ha tendido a recrear algunos de los más dramáticos tramos cronológicos de nuestro pasado. La agonía del búho chico (1994) evoca en tres franjas temporales las peripecias de la resistencia contra el franquismo vividas por un grupo de maquis: 1939-1940 (recuerdos de la guerra y de la represión contra los vencidos), 1944-1945 (esperanzas al término de la segunda guerra mundial), 1946-1947 (traiciones, emboscadas y desesperanza) y un epílogo en 1950 en donde se relata la dispersión del grupo y el abandono final. Se trata de una obra con una notable preocupación estilística: "símiles y metáforas, de hermosa factura, sobre la base de la flora, la fauna o el entorno paisajístico, refuerzan con acierto el discurso, que, por otro lado, no omite recursos como el monólogo interior, la trama coloquial sin conexiones lógicas, la ruptura del orden cronológico, la alternancia imprevista de las voces y hasta el uso suave del dialecto, prueba de la madurez alcanzada por el narrador" (M. Pecellín, "Perfume de serranía", en REE, 1994, T. L, nº II, págs. 469-470).
Su siguiente novela, Siempre algún día (1998), se propone la reconstrucción novelesca de un periodo especialmente convulso en el que las estructuras seculares del Antiguo Régimen acabarán por ser barridas por el ventarrón de la historia en medio de intensas tensiones contrapuestas. Hasta la comarca de La Serena llegarán, como ondas concéntricas provocadas por una piedra en un estanque, los efectos de los más relevantes acontecimientos históricos de los reinados de Isabel II y Amadeo de Saboya, de la Primera República, de la Restauración, hasta atravesar la frontera del cambio de siglo, el más importante de los cuales fue, para las formas de vida de la comarca, el proceso desamortizador que despojará a los campesinos de unas tierras comunales necesarias para las pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas. Cultivos en hojas de propiedad municipal, pequeños rebaños (como el del protagonista, una piara criada a partir de "una cabra vieja y cornituerta, toda pellejo, que habían dejado atrás los pastores trashumantes como carnaza para lobos", pág. 112) constituyen un trajín de supervivencia que desaparecerá en muy poco tiempo: ""Durante aquellos años el mundo dio tantas vueltas que los más jóvenes no podían ni imaginar que un día la forma de la vida en el campo había estado basada en los patrimonios comunales, los derechos del baldiaje y el disfrute por sus ganados de los pastos de invierno del ancho de la Real Dehesa a un precio favorable. De los más viejos, nadie hubiera imaginado cincuenta años antes que la propiedad adquirida por la discutible vía de las subastas en la Plaza de la Cebada de Madrid habría de convertirse después en sagrada e intocable" (pág. 291).
La recreación de estas vidas a la antigua usanza, su brusca desaparición y la contundente represión de la Guardia Civil a cualquier reacción campesina por tímida que esta sea, asunto de la primera parte de la novela, constituyen el sólido soporte histórico al que se adosa una trama novelesca protagonizada, en un contraste explotado narrativamente, por los dueños del Palacio, una vasta hacienda próxima a Artobas, y dos humildes familias de la aldea, los Nublero y los Hortelanos.
Perdidos sus pequeñas posesiones y medios de subsistencia, Nubleros y Hortelanos se ven obligados a la huida, al desarraigo ("No hay tierras libres en las dieciocho villas de La Serena"), para encontrar un empleo de supervivencia en los trabajos de la línea férrea que unirá Madrid con la región, una tarea agotadora e inhumana (y este es el sentido del título de esta parte "Pan de perro") en un proyecto plagado de irregularidades y de corrupción.
La tercera parte de la novela, "Palo de rosa", relata el regreso de José y Paula, héroes de las dos sagas familiares, a Artobas, desde donde asistirán a nuevas transformaciones: "José, nacido en los lejanos tiempos de las primeras desamortizaciones, había vivido el ocaso de aquel mundo. Luego, a lomos del ferrocarril, regresó a la Serena con el aire del norte que entró por el túnel de las Cabras y, con el paso de los años, conoció la llegada a Artobas de la primera trilladora, el telégrafo, la fotografía y, poco después del cambio de centuria, la lámpara eléctrica incandescente" (pág. 291).
Un epílogo ("A lumbre de pajas") dota a esta vasta novela de un sentido cíclico cuando José relata a sus nietos similares leyendas a las oídas por él a su abuelo y que tienen como motivo recurrente la huida (de un entorno hecho a la medida de los poderosos). No es extraño, por ello, que la novela, abierta con una antigua leyenda de las Américas ("Las Indias del Perú, de las que después de la desamortización se había vuelto a hablar como de una nueva tierra de Canaán, eran sólo una leyenda, el pretexto ideado para alejarse de Artobas" pág. 13), se cierre con una aspiración similar ("Abuelo, cuando sea mayor, algún día yo también iré a las Indias del Perú", pág. 316), un desenlace desolador que el epígrafe de la novela procura paliar: quienes luchan por una sociedad más justa "siempre" logran alcanzar sus objetivos "algún día" del futuro.
Si la narración se sustenta, por una parte, en el desarrollo de acontecimientos históricos o ficticios, pero verosímiles, por otra, se alimenta de un mundo mágico de episodios legendarios (las supuestas huellas y supervivencias fantasmagóricas del Temple en la Serena), supersticiones populares y fabulaciones constantes (relatos de tesoros escondidos por los moros en su huida o, de modo especial, la aventura de las Indias).
Su última novela publicada es La memoria del gallo (2001). Se trata de una obra dividida en dos partes, de nueve capítulos cada una, más un final. En realidad, cada uno de los capítulos está construido de tal modo que puede funcionar como una narración independiente, como un cuento. Sin embargo, la yuxtaposición de todos ellos da lugar a un relato de una extraordinaria organicidad, que nos muestra mediante una panorámica de qué modo las gentes de dos pequeñas localidades (Trasluz, Azófar) han sufrido la historia española del siglo XX. La novela arranca con el ajusticiamiento de un jornalero, Jesús el Blanco, condenado por haber dado muerte a su hija y al hijo del amo, a los que sorprendió a la orilla del río haciendo el amor; el último capítulo de la segunda parte nos habla de Samuel el Blanco, nieto del anterior, anciano, habitante de un solitario pueblo desangrado por la pobreza y la emigración, quien, sin embargo, sigue soñando con un futuro mejor, con un vecindario repoblado de gentes de más allá de las fronteras, una dinastía de jornaleros portugueses, cuyo peregrinaje con dirección al pueblo nos presenta el autor con tintes épicos, con la grandeza que merecen los acontecimientos verdaderamente importantes. Los jornaleros, que realmente aparecen en el capítulo final de la novela, llegan acompañadas de una compañía extraña, imprevista, un inmigrante africano a quien encuentran a punto de suicidarse y a quien rescatan de la desesperación mediante un recurso infalible: la aceptación, la solidaridad de los que sólo pueden esperar lo mejor porque nada han tenido nunca.
Además de las novelas citadas, Justo Vila es autor de numerosos cuentos, y ha coordinado la elaboración de un conjunto de libros sobre las distintas comarcas de la provincia de Badajoz. Sus aportaciones a estas obras verán la luz a lo largo de 2003 en una obra que se titulará En cuanto amanezca. Ha sido invitado por diferentes universidades para impartir conferencias y exponer sus ideas sobre el proceso creativo del escritor.
M.S.V./ F.L.B.
Bibliografía
Narrativa
La agonía del búho chico. Badajoz, Del Oeste Ediciones, 1994.
Siempre algún día. Barcelona, Tusquets, 1998.
La memoria del gallo. Badajoz, Del Oeste Ediciones, 2001.
Ensayo
Extremadura: la guerra civil. Badajoz, Universitas ,1983.
La guerrilla antifranquista en Extremadura. Badajoz, Universitas,1986.
El movimiento guerrillero de los años cuarenta Madrid, Fundación de Investigaciones Marxistas,1990. VV.AA.
Badajoz, agosto de 1936 Badajoz, Federación Socialista de Badajoz., 1997. VV.AA.
Necesidades formativas de las personas adultas en la ciudad de Badajoz. Badajoz, Servicio Publicaciones Diputación Provincial, 1992.
Otros
Descubrir España (Extremadura), National Geographic, 2000.
Badajoz. Madrid, Edit. Mediterráneo, 1996;. VV.AA.
La Serena: El secreto es la luz
La Siberia: La leyenda del agua
Campiña Sur: Donde se dora el aire
Tierra de Mérida-Vegas Bajas: El milagro de la piedra y el agua
Zafra-Río Bodión: La rosa de los vientos
Vegas Altas: La voz del río
Tentudía: La montaña mágica
Sierra Suroeste: El bosque sagrado
Llanos de Olivenza: La luz que desnuda
Tierra de Barros: Elogio del horizonte
Tierra de Badajoz: Sin ir más lejos.
(De estos once últimos títulos, publicados por la Diputación de Badajoz, es coordinador y coautor.)
Badajoz, comarca a comarca Badajoz. Badajoz, Diputación de Badajoz, 2003.
En cuanto amanezca, viaje a la provincia de Badajoz. Badajoz, Edit. del Oeste, 2004.